“Sí, yo pasé la malaria.” Cómo volver de África y no morir en el intento.

“Gambia, país endémico en malaria (paludismo)”, me decían…. “ten cuidado”, me decían… “échate repelente que nos conocemos”, me decían…

Pues nada, antes de aterrizar mi compi de viaje la señorita Garrido, se preocupó de que a nadie del Boeing 747 de Vueling nos faltara Relec (o spray mata-todo-bicho-viviente) en el cuerpo.

“Pero mujer, no hace falta que lo eches aquí, espera a salir…” le dijo el viajero que teníamos justo detrás… (La teníais que haber visto, parecía Tomb Raider con el aerosol).

…12 días después aterrizábamos en el Prat en Barcelona, el sueño africano llegaba a su fin… uff que cambio de clima…y qué frío al llegar a la Intermodal en Zaragoza…

Qué razón tiene Leo Harlem cuando dice que ha visto pingüinos untarse de anticongelante!!!

Claro…normal que a los 3 días me constipara y tuviera tal congestión.

“Una visita al médico de cabecera y que me dé un jarabe” pensé…ayyyy inocente de mi!!!

Acabé en la Clínica Montecanal…en urgencias.. e ingresada! Una semana nada menos.

Casi nada, una señorita mosquita hembra Anopheles gambiae me había picado, y me había inoculado el protozoo (parásito) Plasmodium vivax… muy simpáticos ellos… acabamos llevándonos muy bien, (por la noche hasta me cantaban canciones de cuna para que me durmiera).

Resultado de imagen de anopheles gambiae mosquito

Como tratamiento preventivo antipalúdico, tomamos Malarone, pero tuvimos efectos secundarios: Yolanda una sensación extraña de enfermedad y yo pérdida de memoria; así que tuvimos que dejarlo estando allí.

Durante el ingreso, me trajeron de urgencia pastillas de cloroquina del Hospital Miguel Servet,  un tratamiento de choque de 48 horas. Y vaya si era de choque!!! A la hora de tomármelas empezaba el viaje astral por la habitación. (Habitación inmejorable por cierto, qué calidad de centro hospitalario y qué calidad de servicio, podría decir que estuve en un resort pero sin vistas al mar, obviamente).

A continuación me trajeron de no sé qué país unas pastillas muy monas, que había que guardarlas como oro en paño porque eran fotosensibles, para 15 días más; eran de primaquina, este componente tenía la función de que mi bichito no volviera a dar la lata; ya que suele enquistarse en el hígado y cada cierto tiempo puede volver a manifestarse. El plan era aniquilarlo, exterminio!!!

Y me dieron el alta…. y una nueva analítica a los pocos días cuando ya estaba trabajando dio positivo… ooooootra vez a ingresar, “pero esta vez al Hospital Clínico por la Seguridad Social, que allí hay un equipo de microbiólogos expertos”, me dijeron.. como imaginaréis la cosa no sonaba muy bien.

Esta foto amaneciendo, la tomé desde la habitación del Hospital Clínico.

No hay texto alternativo automático disponible.

Y al día siguiente…. resultado negativo!!! El equipo médico aún no se explica que ocurrió…

Los Plasmodium vivax circulan dentro de los glóbulos rojos rompiéndolos, por lo tanto los principales síntomas son anemia y fiebres muy altas…. no sufrí ninguno de ellos.

Resultado de imagen de plasmodium vivax    Glóbulo rojo con Plasmodium vivax

Me hicieron una analítica completísima que incluía vitaminas, minerales, virus y parásitos típicos de países tropicales, y un estudio de anticuerpos (inmunidad); todo salió perfecto.  Nada tenía sentido, solo me preguntaron si hacía deporte y llevaba una vida sana; lo cual justificaría esos niveles óptimos de anticuerpos. Con esto me reitero en la importancia de hacer deporte y cuidarse.

Ahora todo queda en una anécdota; estuve tranquila porque sabía que la sanidad que tenemos en nuestro país (aunque nos quejemos de ella) es de bandera.

Tuve un gran equipo médico en los dos hospitales (público y privado), familiares y amigos apoyándome, y los amigos residentes en Gambia (que conocimos durante el viaje), que habían pasado alguna vez esta enfermedad, y constantemente me tranquilizaban.

Pero mentiría si dijera que no tuve mis momentos de preocupación; cuando en urgencias me dijeron que me dejaban ingresada  entré en estado de shock, me dijeron que me harían muchas pruebas; TAC, ecografías, analíticas de todo tipo… al final todo quedó en varias analíticas de sangre más exhaustivas de lo normal.

Tampoco recuerdo ni como llegué a la habitación, bloqueé el móvil al no recordar el código PIN que tenía en aquel momento, y que a día de hoy sigo sin poder recordar.  ¿Cuánto tiempo faltaría al trabajo?,  ¿cuánto se alargaría la baja?…

Pero cuando me dijeron que me ingresaban de segundas, entonces, sí que tuve miedo… “¿y ahora que?” pensé, “¿qué es lo siguiente?”…

… 4 meses han pasado… a la pregunta que me han hecho muchas personas “¿Volverías a Gambia, después de esto?,” la respuesta es un rotundo sí. No me arrepiento en absoluto, ya que ha sido la mejor experiencia emocional y personal que he vivido a mis 31 años.
Lógicamente, no puedo volver a ver a la gente que se quedó allí, el riesgo de que me vuelva a pasar es altísimo, y tengo un trabajo, y unos familiares y amigos a los que daría un disgusto, jejeje.

Así que ya tengo puesta la mente en volar en unos meses a Thailandia, eso sí; si hace alta pediré un traje a la NASA, pero no me pica ni un mosquito más!!  (Palabra de viajera de sangre dulce).     🙂

Esta foto es del segundo ingreso en el Hospital Clínico, con el muñequito que me regalaron .

La imagen puede contener: una o varias personas, anteojos e interior

“Un viaje se mide en amigos, no en kilómetros”

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