Gran Canaria, y allí me enamoré a primera vista…

…A veces me paro a pensar, si fue un sueño o fue real…fueron tan pocos días en aquella casita de bungalows gran canaria, pero tan intensos… que no logro olvidar ni un minuto de los que allí pasé…

Dicen que el amor a primera vista no existe, y eso defendí durante años; ahora, después de aquel viaje, sería hipócrita por mi parte seguir afirmando lo mismo.

Hace ya dos años de aquella tarde de primavera, un té de menta y un capuchino humeaba en la salita de mi casa, mientras mi amiga Marta y yo discutíamos sobre nuestro próximo destino de vacaciones y consultábamos webs de viajes y cuando nos quisimos dar cuenta ya teníamos nuestro billete destino a Gran Canaria; y  un apartamento que alquilamos en esa misma web que os he citado anteriormente, en un suspiro nos encontrábamos facturando la maleta en Barajas rumbo al archipiélago.

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Era Julio y el calor en Madrid era infernal, pero la ilusión por emprender nuestro viaje era tal; que los 40ºC  de la capital, no eran más que una motivación más para sobrevolar el océano Atlántico.

Y allí estábamos, en nuestro apartamento, cerquita del mar, todavía noto la brisa marina enmarañándome el pelo….sí… y allí me enamoré a primera vista…

Alquilamos un coche pequeñito, con el que perdernos en los recovecos de esta formación volcánica que tanto tenía que enseñarnos.

Los primeros días decidimos, como buenas deportistas y amantes de la naturaleza que somos, visitar enclaves naturales, como el Parque de Tamadaba;  donde disfrutamos de un pinar majestuoso, su frondosidad era merecedora de permanecer allí, quietas, en silencio, rodeadas de su vegetación y su fauna autóctona, sintiéndonos tan diminutas ante esa creación de la Madre Naturaleza…

No tendría perdón si no citara la visita al Parque Rural de Doramas; seré breve y concisa….simplemente, fascinante.

Cuando volvíamos a nuestro pequeño apartamento; una ducha, un refresco y unas patatas fritas eran cómplices de las aventuras vividas cada día.

Los días siguientes los dedicamos a perdernos en las playas de la isla; sol, mar, arena, tranquilidad…y allí me enamoré a primera vista…

La tranquilidad de la playa de San Agustín, la animada playa de Puerto Rico, y para nosotras, la playa por excelencia, Maspalomas…un espacio natural de incalculable valor formado por tres ecosistemas; las Charcas, las dunas y el Palmeral. Por eso decidimos pasar nuestros días de descanso en esta zona, eran justo lo que estábamos buscando.

Siempre había unos minutos para ojear algo de artesanía o un escaparate de las más altas firmas en la calle de Triana en el centro de la capital.

Una noche nos soltamos la melena, y salimos dispuestas a conocer la noche canaria; en la zona de Puerto Rico…y allí me enamoré a primera vista…

¿La gastronomía? Lo diré muy brevemente: estupenda. Había muchísimos restaurantes, variados en menús y en precios. Y una fruta dulce, fresca… una delicia al contacto con nuestro paladar.

Podría  seguir horas y horas escribiendo y contandoos mil cosas sobre este paraje, pero se hace tarde y debo acostarme, pues en unas horas amanecerá y de nuevo la rutina de trabajar, estudiar,… No penséis que para mi es algo negativo ¡que va! Gracias a eso, pude hacer este viaje, este año quiero visitar Tenerife… y allí me enamoraré a primera vista…

…Imagino que estaréis pensando, “pero bueno… y de quién se enamoró, ¿que pasó?”; la respuesta es muy sencilla… solo éramos dos amigas, jóvenes y con el corazón roto por un antiguo amor, que querían recuperar la sonrisa robada… por eso…  me enamoré de la gente, de nuestra pequeña casita, de los paisajes, de las playas, de la gastronomía, de la brisa marina (esa que todavía recuerdo como me enmarañaba el pelo)… me enamoré de la isla….¡¡¡ de Gran Canaria!!!

¿Y sabéis que fue lo mejor de todo? que volvimos a sonreír 🙂

La imagen puede contener: una o varias personas, océano, exterior, agua y naturaleza

¨La vida no se mide por el número de veces que respiramos, sino por los lugares que nos quitan la respiración¨

3 comentarios

  1. Yo también estuve allí por trabajo en el 2010. Duro trabajo por la mañana, pero a partir de las 4 las tardes las disfrutábamos a tope. Me encantó Máspalomas y también me encantó su gente, los taxistas que nos llevaban y traían, el restaurante en el que comíamos, las tiendas, los paseos, la temperatura ( 28 grados en pleno mes de diciembre)la fiesta que tuvimos la ultima noche. Alli quedó parte de mi corazón y muy buenas amigas.

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